LOS PROBLEMAS DE LA COMUNICACIÓN POLÍTICA
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LOS PROBLEMAS DE LA COMUNICACIÓN POLÍTICA

LOS PROBLEMAS DE LA COMUNICACIÓN POLÍTICA

En la actualidad, tanto políticos como administraciones, necesitan utilizar la comunicación constante con los ciudadanos para mantenerse al día y no perder terreno en el mundo electoral. Para conseguir una comunicación política efectiva e interesante es vital tener claro a quién se ha de dirigir el mensaje, cómo se debe hacer y qué se debe decir.

Los gobiernos y dirigentes se van dando cuenta de la importancia de las RRSS y de transmitir sus objetivos a los ciudadanos que comparten sus inquietudes en el mundo digital.

Es importante que exista una discusión sana y bidireccional entre la opinión pública y los mandatarios políticos. La gran mayoría de los votantes no está interesada en política, entendiéndola como las declaraciones y discusiones de los dirigentes en su actividad pública diaria. Si bien el interés político entre los jóvenes está subiendo en los últimos años pasando del 28% del 2008 al 41% el pasado año, según un estudio del Centro Reina Sofía.

La gran mayoría de los ciudadanos se declaran independientes o apartidarios, mostrando una clara desconfianza en los partidos políticos actuales. Reconocen que cada vez leen menos los programas políticos y los periódicos, centrando su atención sobre la actualidad política en las redes sociales y en medios de comunicación como la televisión.

LA COMUNICACIÓN EN INTERNET NO ES SINÓNIMO DE TRIUNFO

Sin embargo estar presente en las redes sociales no es garantía de éxito. Una red puede corresponder a un mundo simbólico propio que no se relaciona con lo que sucede en la vida cotidiana. El ejemplo más claro en España es la red social Twitter, donde impera la proliferación de voces identificadas con la izquierda que luego no se corresponde con los resultados electorales.

La opinión pública es producto del modo en que las personas viven su rutina y de su relación individual con el sistema productivo. La visión del mundo de un granjero, un programador, un empresario, un agente de comunicación o un obrero no suelen ser iguales debido a que el principal interés cotidiano de cada uno es diferente. Muchas de estas personas son usuarios activos en las redes sociales y, en un plano más secundario, se preocupan por la economía, el hambre, las oportunidades laborales, la integridad, la corrupción, ya que, al vivir en un mismo país comparten problemas comunes.

El problema se basa en la creencia de que a las personas no les importa lo que pasa en el país y que viven ajenas a la actualidad política. No lo hacen. Cuando en la cola del súper hablan del debate electoral, cuando discuten sobre el aumento de precios, del caso de corrupción más frecuente; cuando se preocupan por no llegar a fin de mes, ¿qué es sino discutir sobre actualidad?

“El gran desafío de los dirigentes es cómo hacer para recuperar la confianza del electorado”

Al ciudadano no hay que regalarle los oídos, ni hablarle de flores silvestres ni de cotilleos sobre famosos porque la gente no quiere oír hablar de política. La raíz del problema radica en que la gente no confía en los políticos.

Los ciudadanos de a pie están cansados de albergar expectativas e ilusiones de la clase política y, por ello, el gran desafío de los dirigentes es cómo hacer para recuperar la confianza del electorado. Y esto requiere de actos, no de interacciones en Internet.

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