La tasa de actividad emprendedora ha crecido en España hasta el 5,7%, un dato positivo respecto a otros años, aunque es una cifra que aún se encuentra lejos de la media europea, establecida en el 8%. De hecho, España es el segundo país menos emprendedor de la UE, según un informe del Foro Económico Mundial y el Observatorio Global de la Actividad Emprendedora.

Cada vez que arranca un nuevo ejercicio económico las empresas suelen sufrir un notable descenso en la productividad de las diferentes áreas de trabajo que las constituyen. Las reuniones infructuosas, el uso inadecuado del correo electrónico, la falta de metodologías de trabajo innovadoras y ágiles, la ausencia de una red de expertos y de técnicas de motivación