Las TIC, la gran oportunidad de los emprendedores

Cumplida casi la mitad del mandato de la segunda legislatura del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acaba de entrar en vigor una de las medidas que busca, entre otros objetivos, fomentar el emprendimiento en España: la nueva tarifa plana del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Se trata de una bonificación disponible para los nuevos trabajadores por cuenta propia y para aquellos que en los últimos dos años no estaban registrados en el RETA, tres en el caso de quienes hubiesen solicitado esta ayuda anteriormente.

No cabe duda de que esta iniciativa representa un interesante estímulo para una parte nuclear del país, los emprendedores, quienes, en el 80% de los casos, cotizan por la base mínima. Un gremio que, a pesar de su importante contribución económica y de materia de empleo, lleva siendo apaleado durante décadas a golpe de olvido. La inseguridad a nivel fiscal a la que han de hacer frente los autónomos y, por supuesto, las escasas medidas adoptadas para estimular este ámbito por los diferentes Gobiernos ha traído consigo unas consecuencias nefastas: el número de trabajadores por cuenta propia ha descendido en más de la mitad de las comunidades españolas.

Un dato entristecedor al que hay que añadir otro aún peor: España ocupa la penúltima posición entre los países de la OCDE en tasa de empresarios y empresarias incipientes, con un 3% de hombres y un 2,1% de mujeres. Un descenso respecto al periodo 2012-2016 del 3,6% en el caso del sexo masculino y de un 2,8% en el del femenino, en base a un reciente informe del IEE, elaborado con datos recogidos por la OCDE. Entonces, ¿por dónde camina el futuro del emprendimiento cuando apenas hay motivaciones suficientes, más allá de la contribución de la nueva tarifa plana?

Todo apunta en la misma dirección: las TIC. Los nativos digitales tienen el futuro en sus manos. Tecnologías como la impresión 3D, el big data, el IoT (internet de las cosas) o la IA (inteligencia artificial), entre otras, han provocado un aumento del empleo muy notable a nivel internacional y nacional.

De hecho, de acuerdo a esos datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, el trabajo en el sector de las nuevas tecnologías ha crecido un 13,4% desde 2013, más que ningún otro entorno y llegando casi a los 440.000 afiliados ocupados en el Sistema de la Seguridad Social. Además, un reciente informe de Ticjob.es, revela que el número de ofertas de trabajo en el ámbito TIC en el cuarto trimestre de 2017 aumentó un 1% respecto al 2016.

En contraposición, en España se estima que hay unos 350.000 puestos sin cubrir debido a la falta de perfiles capacitados en competencias digitales. Una cifra que se incrementará hasta alcanzar los tres millones para el 2020, según los datos que proporcionó Daniel Serra, decano de la UPF Barcelona School of Management y director del UPF Business Analytics Research Group, hace apenas tres meses en el Big Data Congress de Barcelona.

No cabe duda, por tanto, de que el ámbito digital es el presente y futuro del sector. Y es que este ámbito está engordando a un ritmo vertiginoso y, además, este crecimiento ha provocado una demanda creciente de profesionales especializados en las competencias digitales que, a día de hoy, no hay. Una tesitura que, guste o no, va a forzar la contratación de determinadas competencias digitales a terceros… y que representa el caldo de cultivo ideal para engrasar de nuevo la maquinaria emprendedora.

Los nuevos autónomos deberán ser capaces de descifrar las oportunidades que plantea la transformación digital y jugar con este fenómeno a su favor. Formarse y especializarse en el planeta digital plantea multitud de retos, pero sobre todo, oportunidades.

Álvaro Esteban Keogh es Socio director de Eureka PR

(Publicado originalmente el 12-03-2018 en el diario Cinco Días)

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