Cómo afecta la inmediatez de las redes sociales a marcas y consumidores

La realidad es que las plataformas y redes sociales nos conducen a un mundo en el que los contenidos son cada vez más fugaces. Hace algunos años empezamos a hablar de la enfermedad por el ‘clic’ con la que conviven los medios de comunicación para aumentar sus ingresos.
 Para ello desplazaban continuamente sus contenidos, para que en todo momento pareciesen nuevos, diferentes y rompedores.

Así esa tendencia a la rapidez, al clic y a la fugacidad de contenidos se ha asentado en nuestro día a día. Desde que en 2011 naciera Snapchat, el resto de competidores en el mundo de las redes sociales han ido amoldando su sistema al del ‘fantasma amarillo’: Contenidos que desaparecen a las 24 horas y que se visualizan en un breve periodo de tiempo una vez seleccionados.

Instagram adaptó esa idea a su timeline para compaginarlo con la opción de subir imágenes o vídeos de manera permanente, y casi de la mano se unieron Facebook y Whatsapp. El nuevo storytelling es así: rápido, fugaz y en continuo movimiento. El cambio es tal que los expertos prevén que a partir del año que viene más del 80% del tráfico que se genere en la red será en formato vídeo.

Y será precisamente el vídeo el nuevo rey.

A día de hoy, Instagram, Facebook, Twitter o la primigenia Periscope favorecen a sus usuarios la posibilidad de retransmitir en directo lo que están viviendo. Una vez más: Lo tienes, lo ves. Desde el punto de vista empresarial, estas plataformas ofrecen infinitas posibilidades. Y es que este cambio de paradigma a la hora de consumir contenidos ha logrado que la audiencia aumente su curiosidad por la oferta. ​

En esta tesitura no parece nada descabellado afirmar que se abre un futuro muy prometedor para las empresas y marcas… Siempre que la estrategia de difusión de los contenidos sea la idónea, claro.
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